¿Después de la lluvia, saldrá el sol?
September 6, 2009 · Imprime este artículo

Se mojó el asado, el estadio enmudeció, se chingó el récord de Claudio Bravo, se retrasó un sueño. Chile se inundó de frustraciones en la lluviosa noche de este domingo, en el Estadio Monumental, sin poder superar a Venezuela, en el enfrentamiento que podría haber sentenciado la clasificación de la Roja a los reinos de Nelson Mandela y de una tal Candice Swanepoel.
De todos modos, el 2-2 no fue para abrir la ventana y lanzarse al vacío desde el primer piso. La calculadora y una combinación de resultados mantiene al equipo de Marcelo Bielsa todavía a un suspiro de los boletos para el Mundial. Sólo resta combatir con Brasil, Colombia, Ecuador, y sobre todo, contra sí mismo, contra la ansiedad que se vio en Macul ante los llaneros.
Tras abrir rápidamente los festejos (con un cabezazo de Arturito Vidal, a los 10′), Chile fue a comprar sombrillas, palmeras, toallas y un par de paletas, como si estuviera en la playa mirando a chicas en bikini, pero olvidando que dentro de la cancha comenzaba a chispear con tímidas llegadas que se transformaron en lluvia con el empate conseguido por Giancarlo Maldonado, que de paso le impidió a Claudio Bravo, por un minuto y medio, superar la marco de 360 minutos invicto, impuesta por Mario Gato Osbén, en el camino a España 82′.
Todo mal, pero aún peor al ver que la Roja no reaccionaba. Matías Fernández caía en sus clásicas lagunas, Humberto Suazo tenía los tobillos picados y Alexis Sánchez naufragaba en bicicletas sin sentido. Para colmo, el diluvio parecía asomar cuando Juan Manuel Rey clavaba el segundo, con un tiro libre al ángulo, justo antes del “coffee break”.
Y como dicen los periodistas antiguos, el grano de la infusión debió haber estado bastante cargado en los camarínes, pues en el segundo tiempo, los Bielsa Boys salieron con ganas de arreglar la chambonada. Los ingresos de Fabián Orellana, pero sobre todo de Rodrigo Millar, ayudaron en esa ruta, al punto que el propio Payasito fue quien metió un derechazo que dejó el equilibrio. Luego vendría la entrada de Jorge Valdivia, piscinazo incluido, la intrascendencia de Matías, los desbordes inocuos de Jean Beausejour y del propio Sánchez, quien las veces que lograba pasar a su marcador era botado una y otra vez, impunemente, ante la decisión del boliviano René Ortubé de no creerle ni las oraciones.
La Roja chocó una y otra vez con la muralla vinotinto -vestida de blanco- y fue así ahogando sus deseos de jolgorio y el de las 45 mil personas que se empaparon en Pedreros. De todos modos, el empate, que dejó sabor a derrota, fue menos dañino de lo que se creía, considerando el triunfo de Paraguay sobre Bolivia, del eliminado Perú sobre Uruguay (1-0), el de Colombia sobre Ecuador por 2-0, dos rivales que se pelean el repechaje, y el del puntero Brasil ante Argentina, en Rosario, por 3-1, que clasificó al scratch y dejó a la albiceleste en el cuarto puesto del proceso, con 22 unidades (cinco menos que Chile con 9 en disputa) y al borde de la locura.
Detrás de la cordillera, “se quieren matá”. La albiceleste al mando de Diego Maradona no da pie con bola. Y sufre el efecto del ídolo-fan que se las da de entrenador y en vez de sacar a flote al equipo, lo va hiriendo mortalmente, en un fenómeno que en centros de estudios chilenos se denomina “Barticciottitis”. El “Dié”, después de la derrota ante su máximo archirrival, dicen que lloró en camarínes, pero sigue confiado en que John Sebastian Verón y Leo Messi se peguen la cachá y lleven al reino de la señora K a África. Lo bueno, para Chile eso sí, es que Argentina dejó a varios astros de la verdeamarelha fuera del duelo con la Roja por tarjetas amarillas. Así este miércoles, en Salvador de Bahía, no estarán: Kaká, Luis Fabiano, Ramires y Lucio, además del lesionado Robinho.
Si no es ahora, ¿cuándo?

Comentarios
Got something to say?