¿El mejor equipo de la historia?
December 21, 2009 · Imprime este artículo
Tras ganar el Mundial de Clubes sobre Estudiantes, el sexto título en el año 2009 (que en estricto rigor abarca dos temporadas), no fueron pocos los que catalogaron al Barcelona de Josep Guardiola como el mejor equipo de la historia -obviamente dejando en claro que hablamos de clubes y no de selecciones.
Por cierto que los argumentos son importantes. Lo que los blaugranas consumaron con su triunfo en tiempo suplementario sobre la escuadra de Verón fue terminar de ganar todo lo que jugaron a lo largo de los últimos 10 meses, tanto a nivel nacional como internacional. A recordar: la Liga, la Copa del Rey, la Champions League, las Supercopas española y europea y el Mundial (los primeros tres correspondientes a la campaña anterior, la 2008-09), lo que por cierto nadie había hecho antes.
A lo mucho quien se había acercado más fue ese mítico Manchester United 1999 de David Beckham, que ganó la Premier, la FA, la Champions (la final milagrosa contra el Bayern ganada en dos minutos) y la Copa Intercontinental (sobre el Palmeiras), pero que falló en la Community Shield (derrota ante el Arsenal 1-2) y en la Supercopa de Europa (que perdió ante la Lazio con gol de… Marcelo Salas).
Si el mote del “Mejor de Todos los Tiempos” (para abreviar, “MTT”) se basara sólo en logros, lo del Barcelona es simplemente insuperable. A lo más lo igualarán, aunque bien podría no ocurrir jamás, y siempre el que lo hizo primero tendrá más mérito. Pero para el trono del “MTT” siempre se han considerado otros aspectos no estadísticos, que son a fin de cuentas los que nos permiten abrir la discusión.
Más allá de la friolera de éxitos, lo que realmente guste del Barcelona de Pep es que brilla, gana dando espectáculo, siendo la referencia a nivel mundial para cualquiera (si no lo sabrá Pellegrini). Pero, ¿cómo podemos decir que la actual versión es la “MTT” si ni siquiera podemos asegurar que es la mejor que alguna vez ha vestido de blaugrana?
Porque si este Barcelona juega tan bien es porque Guardiola ha continuado con una línea de juego, una forma de ver el fútbol, que se depositó en los pastos del Nou Camp a mediados de los ’70, cuando un tal Johan Cruyff prefirió recalar ahí en lugar del Santiago Bernabeu. Con el holandés, que venía de ganarlo todo con el Ajax justo el año antes de brillar con su país en el Mundial del ’74, el Barca adquirió una forma de ver el fútbol que ni siquiera el Real tiene, y que permite que un partido de esos años sea idéntico a uno actual: con un rival que, sin importar su poderío, parece destinado a perseguir la pelota.
El problema es que ese equipo sólo ganó una liga por lo que, tal como la “Naranja Mecánica, su recuerdo es una cosa más romántica que efectiva. Eso sí, el mismo Cruyff corregiría su error, cuando volvió al club como entrenador a fines de los ’80. Apostando por el mismo estilo, al Barcelona le tomó un par de años juntar el talento necesario para ganar la Copa de Campeones de Europa por primera vez y sumar cuatro Ligas consecutivas, en lo que se conoció como el “Dream Team”. Y tal como ahora, fue con la mezcla exacta entre nacionales extranjeros. Porque si bien había figuras de la talla de Romario, Hristo Stoichkov, Ronald Koeman y Michael Laudrup, eran tan claves como Zubizarreta, Jose Mari Bakero, Julio Salinas y Guillermo Amor.
Este equipo tuvo dos reveses grandes: perder la Intercontinental ante el Sao Paulo de Rai, Palinha y Zetti en 1992 y la final de la Champions 1994 ante el Milan de Capello por paliza, pero en este caso hablamos de un período más largo que en el cual Guardiola ha estado en los controles.
Y si bien es el “Dream Team” el mayor obstáculo del Barcelona de Messi, Xavi y Puyol, no es el único. Es cosa de recordar los espéctaculos que daba a fines de la década pasada el equipo entrenado por Louis Van Gaal, con Rivaldo y Figo como emblemas, aunque su éxito se limitó al plano nacional (2 Ligas) lo que le resta bonos. Si se trata de eso, el equipo en el que Ronaldinho se convirtió en magaestrella tiene más argumentos, ya que sumó a sus dos títulos españoles el de la Champions 2006. Y es por espéctaculo o calidad de juego, lo que el Gaúcho más Deco, el mismo Xavi y Samuel Eto’o fue también en su época la referencia para todos.
Pero salgamos de Barcelona or un rato, porque en la otra vereda el Madrid también tiene algo que decir. Y su gran carta es el equipazo que lideraban Alfredo Di Stéfano y Ferenc Puskas en los 50 y 60. Esa escuadra -la gran razón porque los merengues fueran nombrados el equipo del siglo- ganó la friolera de nueve Ligas en doce años, más cinco Copas de Europa seguidas. Y tanto la “Saeta Blanca” como el “Mago Húngaro” sabían algo con el balón en los pies como para catalogar a eso equipo como sólo efectivo. Pero como se trata de buscar contras, no hay que desconocer que ese Real Madrid se benefició de una competencia interna desarmada por las amenazas de Franco, fanático merengue que les ayudó económicamente más de una vez (cualquier similitud chilena es mera coincidencia). Mientras, la Champions en ese entonces era más sencilla, con un torneo de pocas fases donde el campeón vigente siempre tenía ventaja en los calendarios.
Viajando por Europa, Italia también podría tener lo suyo. Si bien el karma contra el Calcio siempre será la imagen del “catenaccio” que dejó el exitoso pero ultra-defensivo Inter de Helenio Herrera en los 60, ha habido excepciones: la más notable, el Milan de Arrigo Sachi a fines de los 80, que dominó el Viejo Continente en base a una inusual apuesta ofensiva basada en su famoso trío de holandeses (Van Basten, Gullit y Rijkaard) más la solidez de Franco Baresi en la defensa. A principios de los 90 el éxito se repetiría, pero ya con Fabio Capello el equipo asumiría una cara bastante más pragmática.
En Inglaterra, lamentablemente la mejor muestra de fútbol en los últimos tiempos recibió poca recompensa, ya que ese maravilloso Arsenal de Thierry Henry, Robert Pires y Patrick Vieira que todos querían imitar jamás pudo mostrar su mejor cara a nivel internacional, mientras en la Premier el Manchester de Alex Ferguson los amagaba constantemente.
En Holanda, el Ajax siempre ha llevado la batuta, pero mientras la versión que dominó Europa en los 70 fue opacada por el brillo individual de Cruyff, el joven grupo liderado por Van Gaal que ganó la Champions el 95 (con unos jóvenes Clarence Seedorf, Edgar Davids y Patrick Kluivert entre otros) se desarmó demasiado rápido como para entrar en la discusión, por más que sea el punto de referencia de Marcelo Bielsa.
Si bien es claro que jamás nadie postulará a un equipo de estas latitudes como el “MTT”, cumplimos con citar al Santos de Pelé (que sólo dominó el mundo por dos años), el Independiente de los 70 (que ganaba Libertadores pero no la liga argentina, además de basarse más en el amor propio que en el juego bonito), el ya mencionado Sao Paulo de los 90, (que tampoco pudo extender su reinado por más de dos temporadas) y el Boca de Carlos Bianchi (que ganaba finales, pero no maravillaba).
Tiempo de una conclusión. Siempre que se entra en el debate por el mejor de los mejores, se juega con factores icomparables como épocas y realidades distintas, más competencias de distintos poderíos. Pero, si nos remitimos a los números, el Barcelona de Guardiola no es (todavía) el “MTT” porque ha jugado demasiado poco como para serlo. Lo que nadie le quita es el honor de los mejores 10 meses de la historia. Pero si logra extender algo de ese dominio al menos por dos años más, volvamos a hablar sobre el asunto.
Hay que conlcuir algo entonces: este no es el mejor equipo de todos los tiempos.

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