¿Saben qué? Ahora Bielsa tuvo la culpa

February 26, 2010 · Imprime este artículo

BielsaEn lo que debe ser un récord para las últimas temporadas, el campeonato chileno de Primera División sólo había tenido una suspensión hasta su sexta fecha. Y no había sido por las razones de siempre sino más bien por una descordinación con la Intendencia de Rancagua que impidió el desarrollo del juego entre O’Higgins y la Católica, juego que ya se disputó.

Sin embargo, este fin de semana volveremos a la ‘realidad’ de tener una tabla de posiciones llena de asteriscos por partidos pendientes, para pesar de los estadísticos.

En la superficie los culpables son los de siempre: los equipos coperos que vuelven a tener problemas para disputar dos competencias paralelas. Pero en el fondo el responsable no es otro que Marcelo Bielsa.

Hoy en día el rosarino es casi un intocable y, sabiendo que todos los cariñitos del mundo podrían comprar su permanencia para después de Sudáfrica, nadie se atreve a cuestionarle. Futbolísticamente, salvo algunos capítulos olvidables al comienzo de su proceso (como las caídas en Santiago ante Paraguay y Brasil), hay razones para no criticarlo. Pero en cuanto a su contacto con el público, la prensa y sobretodo con el ambiente deportivo los ripios son demasiados.

La situación no es diferente ahora a como era cuando asumió en ‘La Roja’, pero el tema se complica en una temporada tan especial como esta. Ya sabemos que el Campeonato de Apertura se ha apretado para dar suficiente tiempo para preparar el Mundial, y que la Selección tiene la prioridad absoluta, como se ha demostrado con la pretemporada que Bielsa hizo a comienzos de año con jugadores del medio local y algunas convocatorias aisladas para partidos de importancia secundaria con solo elementos del medio nacional.

Por esto el tema de la incomunicación es más serio ahora. Cualquier inconveniente genera repercusiones en un calendario que no soporta muchos ajustes, y suspender partidos hace que hallar fechas disponibles sea delicado.

Lo grave es que la incógnita sobre sus planes no sólo molesta al periodismo (lo que es secundario) sino también a los mismos clubes, como se mostró esta semana. Si bien la lista de ‘extranjeros’ para los amistosos ante Corea del Norte y Costa Rica fue entregada hace días, sólo hace poco se revelaron a los nacionales. Y como no es nuevo con el formato de los comunicados por Internet, los clubes se enteraron al mismo tiempo que el resto.

Pero peor aun, Bielsa exigió contar con los jugadores lo antes posible y por eso la ANFP no tuvo más remedio que mover las días y horarios del fin de semana. Colo Colo fue el primero en levantar la voz, ya que se enteró que ahora jugaba el sábado, sólo un día después de llegar desde Brasil. Los albos ya habían adelantado que querían jugar con varios titulares para no seguir cediendo terreno en el Apertura, pero con tan poco descanso era casi imposible, lo que hizo que que su partido contra Everton terminara siendo suspendido.

A las horas se repitió lo mismo con la UC, que a fin de cuentas tampoco jugará por las mismas razones ante la U de Conce. Y si a la U no le pasó lo mismo fue sólo por no haber jugado en Libertadores esta vez. Y no sólo eso, porque intentando colmar un fin de semana que perdió brillo también se movió el juego de Unión Española, que pasó del viernes al domingo, con lo que eso significa para la planificación de un cuadro profesional que debe medir cargas físicas, volumen de entrenamiento y tiempo de descanso.

Por cierto que los equipos debieran estar preparados para los imprevistos y los equipos coperos tendrían que tener suficiente plantel para afrontar dos torneos al mismo tiempo, pero esta vez hay que disculparlos. De hecho, Colo Colo terminó pidiendo el jugar de todos modos con equipo alternativo, pero desde Quilín se negaron a volver a modificar la fecha.

La ANFP también se equivoca. Primero recurre a simples avisos por teléfono o fax para instituciones que pese a todo merecen respeto como protagonistas principales, jamás consultando sobre posibles soluciones o alternativas. Pero el mayor pecado de Mayne-Nicholls y los suyos es dejar que Bielsa haga casi lo que quiere.

Que se lo ha ganado, se lo ha ganado, pero para todo hay límites. Cuando estamos ante un semestre que no soporta cambios incluso un técnico tan dogmático y centrado en sus ideas como él debiera tranzar al menos un poco, anunciando sus planes con un poco más de antelación. Incluso, en una idea totalmente loca, el argentino podría compartir un poquito con sus colegas, por último con los de los tres ‘grandes’ que son los que tienen más desafíos.

Todo eso habría evitado el bochorno que se ha vivido en estos días y que no hace más que afectar a un público que tiene que volver a adaptarse en la marcha para ver partidos que son suspendidos días antes y que se reprograman “cuando se pueda”.

Y sí, queremos que Bielsa se quede, y que le vaya bien en Sudáfrica y que nos clasifique a más mundiales, pero podría entender un poquito que sus obligaciones como entrenador de la selección no son sólo hacer que al equipo de todos le vaya bien, sino que pensar que hay una competencia interna que mala-fome-lenta-y todo lo demás, no deja de ser nuestra realidad y lo único que nos queda en definitiva.

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