Con la garra del mapuche
February 16, 2009 · Imprime este artículo
Da un poco de rabia que acá se valore a Cristián Canío por el sólo hecho de que lo hicieran los argentinos de Fox y TyC. Aunque no es un desconocido para los que están a caballo con el fútbol chileno, igual da lata que los mayores reconocimientos y la idolatría por un muy buen jugador tengan que venir de afuera para que reaccionemos.
(Entre paréntesis, el titular debe ser una broma)
Los orígenes de Crisitan Eduardo Canío Manosalva hay que buscarlos en Nueva Imperial, la “ciudad acuarela” de la Araucanía. Se formó en las inferiores de Deportes Temuco y comenzó su carrera en la Tercera División, jugando para Ñublense y Malleco Unido. Aunque su debut en Primera fue a los 16 años (1998), en un partido entre Palestino y Temuco que finalizó 9-0 y donde tuvo que jugar porque los titulares se negaron a viajar. Recién en 2003 pudo afirmarse como titular en el cuadro de la capital de la IX Región.
Pero se hizo un nombre más familiar para el hincha chileno cuando integró el equipo de la “U” que disputó la Copa Libertadores de 2005. Cuántos fanáticos azules recordarán aquel gol que se perdió debajo del arco en el partido contra Quilmes en Argentina, y que los condenaría a jugar contra el Santos de Robinho y no con otro equipo más fácil. Después de su paso por la “U”, deambuló por México, Cobreloa y O’Higgins, para finalmente recalar en el Everton de Nelson Acosta, el año pasado.
En Viña del Mar dio su primera vuelta olímpica, acompañando al argentino Miralles en la delantera, entendiéndose a la perfección con Jaime Riveros (se conocían desde la “U”) y aportando con sus alardes individuales y su garra típicamente araucana. Nadie entiende cómo fue que Everton no quiso retenerlo para la Libertadores de este año, pero la historia se escribió así, y ahora sus goles y su fuerza están siendo disfrutados al otro lado de la cordillera, por los hinchas de San Martín de Tucumán.
El hat trick de Cristián Canío, en lo personal, no es una sorpresa. Hay jugadores que están pintados para cierta clase de equipos, y Canío llegó en el momento justo y al club indicado. Es cierto que nunca ha tenido chances en la Selección ni triunfó en un equipo grande, pero es un jugador de esos que cualquiera quisiera tener en su equipo.

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