El Cacique se agranda y pisa fuerte
March 12, 2009 · Imprime este artículo

Bastaron ocho minutos para terminar con el nerviosismo, la angustia y desatar los festejos. Si bien el recuerdo más inmediato hablaba de una orgía de entusiasmo, tras vencer de visita a Palmeiras, también había una reminiscencia de que la última vez que el Monumental había recibido un partido de Copa, tuvo que inclinarse ante Sport Recife. Por lo mismo, ahora no había espacio para el error, Colo Colo necesitaba el triunfo para soñar con la escalera a la segunda fase, por más que al frente estuviera Liga Deportiva Universitaria, el ´campeón vigente y toda su caballería, liderada por Claudio Bieler, un antiguo conocido de Macul.
Así y todo, el Cacique pasó 57 minutos de incertidumbre. Y aunque no era lastimado mayormente por los ecuatorianos, su ineficiencia ante el golero Alexander “Dida” Domínguez comenzaba a generar murmullos de impaciencia. Había buenas triangulaciones y la idea de que la dupla Lucas Barrios – César Carranza empezaba a dar crédito. Sólo faltaba el gol y paciencia parecían decir los jugadores dentro de la cancha. Tenían razón: una ráfaga calmó la desesperación.
César Carranza, el pequeño gigante a los 57′, Roberto Cereceda a los 61, y el infaltable monstruo de Lucas Barrios a los 65′. Ocho minutos, tres goles y Colo Colo que se eleva, tras un comienzo dubitativo, a la cima del Grupo 1. Abandonando todos sus padecimientos del torneo local, en el que este domingo reciben a Universidad Católica, los albos comienzan a creer al menos en avanzar una nueva ronda en el certamen internacional y por lo visto en Pedreros los argumentos sobran: una dupla ofensiva que está en confianza, Macnelly Torres metiendo pases de infarto y un gran trabajo por las bandas, a la brasileña, donde José Salcedo (o Cereceda) y Luis Figueroa se comen la línea para defender y atacar.
¿El punto gris? Everton, el otro equipo chileno en la Copa (además de la U, que tuvo libre) que pese a realizar un buen segundo tiempo en Sausalito, no le alcanzó para doblegar a Lanús. Los granates aprovecharon un error de Nicolás Peric para adelantarse y sólo un lanzamiento penal de Ezequiel Miralles evitó el descalabro para un 1-1 que le va restando posibilidades a los ruleteros, un equipo demasiado dependiente de las miles de vueltas que se da el mismo Miralles con el balón y que ya no tiene a Jaime Riveros tan fresquito para marcar diferencias en el mediocampo, por mucho que su zurda siga ilusionando con pelotas detenidas y toques de primera. Los oro y cielo necesitan algo más y Nelson Acosta debe encontrarlo pronto.


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