Cuando los tres puntos son lo único bueno

February 18, 2010 · Imprime este artículo

U-CARACASDurante un mes, Universidad de Chile ha pasado por todos los estados y calificaciones.

Tras dos contundentes victorias ante rivales que decidieron esperarla en su propio campo (Cobresal y La Serena) apelativos como ‘máquina’ y ‘aplanadora’ eran frecuentes. Luego vino una derrota con lo justo en Viña del Mar contra el Everton de Nelson Acosta y de pronto los engranes no eran tan sólidos. El optimismo volvió tras otro triunfo claro jugando en Coquimbo, sólo para enredarse otra vez en la Quinta Región, esta vez ante un corajudo Santiago Wanderers.

Súmele a eso un plantel que había comenzado uniforme y que hoy muestra dos fracciones bien claras -los canteranos contra los extranjeros- por un tema de sueldos dispares y tenemos de todo para no saber absolutamente nada respecto a qué esperar de este equipo.

Y qué mejor muestra que la de este jueves ante Caracas, en el estreno azul por la Copa Libertadores 2010. Todo parecía ir de lo mejor al comienzo con un penal anotado (era que no) por Juan Manuel Olivera cuando la mitad de los 15 mil asistentes al Sausalito no se sentaban todavía. Pero de ahí en mas las ideas se agotaron, las dudas volvieron y el sufrimiento no se detuvo hasta el pitazo final.

Tenemos que coincidir en algo. Si bien la imagen demostrada por el equipo de Gerardo Pelusso fue en general similar (por lo mala) a la que había dejado Colo Colo en su propio estreno, existen un par de diferencias entre ambos casos.

Por un lado, se sabía que Caracas es más equipo que Deportivo Italia y lo que ambos mostraron en nuestras canchas lo demostró. Porque mientras el rival de los albos es un equipo pequeño que recién hace sus primeras armas en eventos continentales, el cuadro de la capital venezolana está mucho más pulido en estas lides y tiene un plantel venezolano lleno de jugadores con roce internacional, sobretodo vistiendo la ‘Vinotinto’.

El otro es que los caraqueños se vieron casi obligados a ser ofensivos desde el comienzo al estar en desventaja desde el minuto 2, mientras los ‘italianos’ tuvieron la posibilidad de desarrollar su estrategia por más tiempo, cediéndole toda la iniciativa a un equipo colocolino que falló precisamente encontrando los espacios para hacer daño.

El problema de la ‘U’ fue el opuesto. Hallando un gol desde el camarín tuvo la chance de oro para desarrollar lo mejor de su juego y manejar el partido, pero erró el concepto y terminó pidiendo la hora. Los culpables fueron dos. Uno, Walter Montillo, quien demostró que es un jugadorazo sólo cuando está sano, porque sino está siempre preocupado de no lastimarse de nuevo, como le pasó ahora donde fue incapaz de aprovechar los espacios dejados por una defensa física, pero lenta.

El otro, Marco Estrada. Se agradece su aprecio por el juego vertical, pero a ratos debe entender que en ciertos momentos el toque pausado es lo mejor para engranar un ataque y, en este caso, para controlar las cosas cuando todo el equipo está descontrolado.

Claro, temas que por ahora pueden ser vistos sólo como problemas y no crisis, tras conseguir los únicos tres puntos que se daban por descontados en esta fase de la Libertadores. Pero claro, lo que bastó con un rival venezolano no será suficiente durante toda esta competencia.

Tal vez, sólo tal vez, el ver que sus otros compañeros ‘grandes’ están aun peor y se alejan de la lucha por el título del Apertura sea la mejor manera de ponerse optimistas en tiempos donde la otrora máquina todavía tiene un gran cartel de en rodaje sobre su estantería.

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