De la ciencia del Zorro a la del Loco, lo que importa es ganar

October 15, 2008 · Imprime este artículo

Cuando al mundillo periodístico le da por hablar de los mejores técnicos del fútbol chileno, pareciera existir un acuerdo tácito por nombrar a Fernando Riera como el más calificado de todos. El Tata, sin duda tiene un lugar de privilegio en el olimpo por ese tercer lugar en el Mundial de 1962, lejos la mejor actuación de una escuadra nacional en el concierto internacional. Más atrás, algunos aventuran nombres como Luis Tirado y hasta los poco ortodoxos Nelson Acosta y Luis Santibáñez.

SIn embargo, en esos recuerdos, muchas veces queda relegado el nombre de Luis Álamos, el Zorro, quien a nivel de clubes cuenta con el gran mérito de haber entrenado a los dos mejores equipos de la historia: el Ballet Azul y Colo Colo 73. Un currículum increíble para un hombre que basaba su trabajo en aspectos científicos del ejercicio físico, la repetición de movimientos (“centro de Leonel Sánchez, gol de Carlos Campos”) y el uso de jugadores de mucha dinámica. Armas con las que, por ejemplo, a cargo de la Roja logró el último triunfo de una selección chilena sobre Argentina, un inapelable 3-1 por la Copa Carlos Dittborn.

¡Treinta y cinco años después! nunca otro combinado nacional logró robarle la vergüenza a la albiceleste. El duelo de esta tarde (20 horas) en el Estadio Nacional es una nueva oportunidad de romper al maleficio y al frente de esta gesta asoma Marcelo Bielsa, entrenador de origen trasandino, y que al igual que el Zorro tiene una obsesión que raya en lo absurdo por la ciencia al servicio del fútbol. Los softwares y notebooks ultramodernos no sirvieron en la derrota ante Ecuador, pero de seguro el Loco ya olvidó la derrota y piensa en las debilidades del equipo de Alfio Basile, a quien jamás pudo derrotar. Huele a maldición y los pesimistas de siempre de seguro ya dan la batalla por perdida.

Pero justamente eso, no haberlo vencido nunca, es lo que alberga la ilusión. No quepa dudas de que el obsesivo Bielsa se romperá la cabeza en encontrar la fórmula para llenarse la garganta de jolgorio. No contará con Gonzalo Jara, ni con Roberto Cereceda, ni Ismael Fuentes, ni Alexis Sánchez. Todos fuera por suspensiones, pero de seguro confía en quienes quedan, confía en que dejarán de lado el nerviosismo mostrado en el Atahualpa y que sus pichones una gran sorpresa pueden dar para entregar a Chile su primera victoria por eliminatorias ante los orientales vecinos. Sólo debe definir un par de dudas. ¿Entrará Waldo Ponce por Gonzalo Jara? ¿hará caso al clamor popular, ese que le pide a Jorge Valdivia, al Mago que tanto echó de menos en Quito? Quién sabe.

Argentina viene sin Juan Román Riquelme, el verdugo de la primera vuelta, cuando clavó dos tiros libres inalcanzables para Claudio Bravo. Algunos dicen que beneficia a la Roja, otros que no, que el juego albiceleste será más vertical. Pero el Coco tampoco tendrá a Carlos Tévez y tiene machucados a Javier Mascherano y a Sergio Agüero. El único cuco que les va quedando es Lionel Messi. Con tantas bajas, el apetito se abre.

Chile además necesita sumar de a tres. Ecuador y Uruguay le muerden los tobillos en la lucha por el cuarto puesto, el último que da boletos directos a Sudáfrica 2010. Los analista dicen que el partido con Argentina cuenta como perdido y eso complicaría la ruta, pero ¿por qué darse por derrotados y no apostar a la victoria? Eso se lo pregunta Bielsa y la respuesta es clara. No hay nada que perder.

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