Dueño del Superclásico

March 25, 2010 · Imprime este artículo

Dos goles, una actuación maciza llena de temperamento, patadas dadas y recibidas, un encontrón con el símbolo del rival y una expulsión tonta de pura calentura son los ingredientes que hicieron de Gary Medel el protagonista del Superclásico argentino. O, en rigor, que hacen, pues bien se sabe que las actuaciones en cualquier Boca-River jamás son olvidadas al otro lado de la cordillera.

Que Marcelo Salas ha sido nuestra mejor exportación a Argentina no cabe duda. Pero el  ‘Matador’, quien pese a su poco feliz retorno sigue siendo ídolo inmaculado para la hinchada millonaria, quedó con una gran deuda usando la camiseta millonaria. Y no, no fue no haber obtenido la Copa Libertadores, un torneo donde el mismo River como institución tiene una larga historia de sinsabores (camuflado además por su inolvidable actuación en la final de la Recopa en 1997) sino que el jamás haber brillado en un Superclásico.

En total, el oriundo de Temuco jugó cuatro veces contra Boca, jamás pudiendo ganar y marcando sólo dos tantos, ambos en la Bombonera y ambos derrotas 3-2. Por supuesto, nadie puede decir que Medel superará lo hecho por Salas en Argentina, mucho menos en una época como esta donde cualquier jugador que destaca en su torneo no dura más de un año. Pero lo hecho este jueves, literalmente robándose uno de los dos partidos más importantes del año, sirve para graficar su logro.

Por supuesto la prensa bonaerense destaca que la estrella fue Riquelme, con su estilo tan particular que resulta espectacular cuando su equipo gana pero desesperante cuando pierde, e incluso un Palermo que luchó con los pocos recursos que tiene pero se quedó sin marcar, pero si sabíamos desde antes que el ‘Pitbull’ calzaría como anillo al dedo en Boca era porque su aporte no es meramente futbolístico.

Si Maxi Morales de Velez le recordó hace unas semanas su infantil expulsión en las semis del Mundial Sub 20 de Canadá el 2007, es porque en Argentina saben bien el temperamento del chileno, que sigue haciéndole susceptible a provocaciones y que deja siempre el riesgo de que lo expulsen.

Pero, ¿eso le hace un desperdicio? Pregúntele a Bielsa, para quien es invaluable por su polivalencia y coraje para jugar por sobre lo que sus posibilidades técnicas y físicas le permiten. O a los mismos hicnhas boquenses (antes del Clásico obvio) quienes sabían que Medel era de los pocos valores rescatables dentro de una temporada paupérrima.

De hecho, pese a todavía no llegar al año con los de la banda sangre, su lugar como titular no era ni cuestionado, algo que un símbolo del equipo que ya se fue como Abbondanzieri no puede decir. Incluso jugadores que se han cansado de ganar títulos con Boca como Morel Rodríguez y el Negro Ibarra son cuestionados, pero no el ex UC.

Aun más, Medel sobrevivió a algo que no muchos extranjeros consiguen en el siempre ultra-resultadista torneo argentino, ya que perdió al técnico que le trajo y que era su aval en los primeros dubitativos partidos (Alfio Basile) pero su posición en el equipo y el plantel no se trastocó con un DT interino como Abel Alves, quien rápidamente reconoció en él a ese tipo de jugadores que no sólo puede rendir en varias posiciones, sino también que responderán sin importar las crisis o las críticas.

En Argentina se suele recordar por siempre a los que hacen algo en un Superclásico. Ricardo Rojas era un oscuro defensor paraguayo que jugó algunas campañas en River, donde sólo marcó un gol, pero como fue ante Boca su nombre todavía se recuerda pese a ser del montón. Pero bien sabemos que para Medel este puede sólo ser el paso inicial en una tremenda campaña internacional, en Boca o en Europa.

Pero incluso si fracasa, siempre tendrá un espacio en Wikipedia y  Expediente Fútbol por todo lo que hizo este jueves.

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