El Diego de la gente
February 21, 2010 · Imprime este artículo
Con Juan Manuel Olivera enfermito de última hora, en Universidad de Chile cundió el pánico. “Oh, ¿y ahora quién va a meter los goles?”, era la gran preocupación del cuerpo técnico y de los hinchas ya chatos de ver a los azules como locales en el Francisco Sánchez Rumoroso. El dolor de cabeza era terrible y más aún porque Walter Montillo también estaba en la lista de bajas. Sin embargo, pese a la ausencia de sus máximos paladines había otras viejas glorias dispuestas a suplirlas y guiar a la U a un triunfo que no los dejara abajo. Entre ellos, el querido Diego Gabriel Rivarola. La tarea, eso sí, no sería fácil: Santiago Morning fue un rival con el orgullo del humilde.
La U comenzó respondiendo a las apuestas, a la altura de un favorito. Sus primeros 20 minutos fueron de concierto, gracias a un movedizo Edson Puch y a un oportuno Gabriel Vargas, quien tuvo tres chances de abrir la cuenta: un remate que sacó Washington Torres con paso de break dance, otro raso que llegó a las manos de Martín Ferrando y una chilena muy centralizada. En la cuarta, por fin, halló premio. Un desborde de Marcelo Díaz terminó en la mano de Felipe Díaz. Penal y a los 25′, el Arcángel del Gol se transformaba en plomero de gargantas y desataba la algarabía en Los de Abajo.
Sin embargo, la conquista, lejos de convertirse en vendaval, le hizo mejor al Chaguito. El cuadro dirigido por Juan Antonio Pizzi armó una buena exhibición con tipos como Michael Ríos, Fernando Manríquez y el propio Díaz. Toque galano que sacó de quicio al deté azul Gerardo Pelusso y acumuló peligro en la valla de Esteban Conde. Afortunadamente para el golero uruguayo, uno de los delanteros bohemios en Renzo Yáñez. Y si uno más uno es dos, ya sabe el resto: los de la V negra despilfarraban ocasiones. En ese mismo apartado, la U tampoco lo hacía mal y en el anochecer de la primera mitad, Diego Silva salvó a sus colores de un tanto de Puch con un poco de ayuda del travesaño.
En el complemento, la lógica que imperó fue la del cachetazo a cachetazo y en la lucha por quién daba primero la otra mejilla, el beneficiado resultó ser Santiago Morning: a los 60′ urdieron una jugada de museo, que acabó en los pies del único que sabe hacer goles en el cuadro albinegro, el argentino Sergio Comba. El artillero sumó su sexto en el Apertura, los mismos que acumula el club durante el certamen. A la U se le venía la noche, no obstante, cinco minutos después apareció Rivarola. El Diego de la gente (?) aprovechó un doble error bohemio, se sacó a Ferrando de encima y definió a lo crá. Tras ello, los azules se refugiaron, rezaron y pidieron la hora. Un duro via crucis, pero que al final los dejó con los 3 puntos en los bolsillos y el privilegio de ser escolta exclusivo de Unión Española, el líder del torneo.
Una condición ganada por méritos propios, pero también por el tropezón que sufrió O’Higgins en su visita a San Felipe. El Capo de Provincia llegaba al Aconcagua como líder, sin embargo, los compañeros del farandulero lesionado Kike Acuña no se dejaron amedrentar y sentenciaron su suerte con un doblete de Víctor Meza, el nuevo pescador de ilusiones del valle. A propósito de novedades, otro que descubrió la felicidad fue Palestino, al lograr su primera victoria del Apertura. Justo cuando aparecían pifias y carteles pidiendo “Fuera Arabena (sic)”, el zaguero Miguel Escalona, en los descuentos, metió su cabeza para derrotar a Cobreloa. Los árabes jugaron gran parte del encuentro con uno más, debido a la expulsión del arquero Fernando Hurtado, por poner las manos en una pelota muy al límite del área grande. Pero sólo fue al final que consiguió el desnivel y mantener con trabajo a su entrenador.
Otro DT que también ganó votos de confianza fue Luis Musrri, quien sumó su segundo triunfo al hilo con Cobresal. Los mineros, que venían de aportar su granito de arena en la crisis de Universidad Católica, ahora vencieron como locales a Santiago Wanderers, en un juego en que hasta José Luis Cabión se disfrazó de talentoso y Jean Paul Pineda marcó la diferencia necesaria para dormir como lirones. Tal como lo harán en Chillán, donde Ñublense aleccionó a La Serena con un claro 3-1. La fórmula de los Diablos Rojos fue salir con un tridente ofensivo compuesto por Luis Flores Abarca, Renato Ramos y Gabriel Rodríguez, el cual premió a cada uno de ellos con tantos a los 9′, 13′ y 88′, respectivamente. La victoria catapultó a la Longaniza Mecánica hasta el cuarto puesto de la general, mientras que los granates, quienes descontaron por medio de Roberto Malinga Jiménez, quedaron estacionados con apenas siete unidades en una tabla más cambiante que política de nuevo gobierno y que augura más emociones.
foto: photosport/terra


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