Los 20 mejores de la década (2ª parte)

December 31, 2009 · Imprime este artículo

Roger_Federer-2006_1470473iCatalogar a Rafael Nadal, Zinedine Zidane o las hermanas Williams como de segundo orden puede sonar hasta a falta de respeto. Pero si la idea es encontrar a lo mejor de lo mejor de la década que estamos dejando atrás, pues esa es su categoría, lamentablemente.

Si bien ya nos ocupamos de la primera mitad de los veinte mejores deportistas que hayan visto acción entre el 2000 y 2009, ahora toca el turno de lo más granadoo, lo mejor de lo mejor, con todos ellos presentando credenciales suficientes para al meos pelear el título de lo más grande que cada una de sus disciplinas ha arrojado.

Y ojo, que hay una sorpresa en el primer lugar.

10. MANNY PACQUIAO. A diferencia de otras épocas, la gran cara de la década en boxeo no es un peso pesado, sino un pequeño filipino que califica fácilmente como el ser humano más peligroso por debajo del 1.70 de estatura. Pero no dejen que la altura los engañe, porque Manny Pacquiao se convierte en una fiera dentro de un ring, como todos los rivales que han recibido la cuenta de 10 lo pueden atestiguar.

Ídolo máximo en su país y en todo el sudeste asiático, a los 31 años “Pac-Man” (23-1-2 con 20 nockauts en est década) sigue sumando libras en busca de nuevas glorias que sumar a sus siete títulos en siete categorías distintas… y tratando de encontrar oponentes a su nivel. De hecho, su gran pecado es no tener en su resumen UNA gran pelea como otros inmortales, aunque esto se debe sencillamente a que escollos de alcurnia como Marco Antonio Barrera, Erik “El Terrible” Morales y Miguel Cotto no han sido rivales para su terrible combinación de potencia y velocidad. Como lo dijo su promotor, el reconocido Bob Arum, hace poco: “he estado cerca de nombres como Muhammad Alí y Sugar Ray Leonard”, pero Manny es el mejor boxeador que he visto.

9. YELENA ISINBAYEVA. La única deportista que puede competir en la escala de sex-symbol con María Sharapova es también una de las más grandes atletas de todos los tiempos. Y este décimo lugar es sólo explicado por las limitaciones que su especialidad, el salto con garrocha, plantea. Aunque comparando su rendimiento con los de sus pobres competidoras bien se podría decir que lo que la rusa ha hecho (y sigue haciendo) entra en una categoría especial.

Una vez que confirmó en los JJ.OO. de Atenas que era la mejor garrochista del planeta Isinbayeva comenzó a escribir su leyenda gracias a la misma táctica que le permitió inmortilizarse al gran Sergei Bubka en la rama masculina, batiendo centímetro a centímetro la plusmarca planetaria a la que sólo ella amenaza. Y para cuando fue el tiempo de Beijing 2008, su figura era tan rutilante que fue capaz de captar la atención planetaria pese a que su tiempo en competencia era ínfimo. Dueño de un único estilo tipo kamikaze que le hace adquirir un ángulo de casi 180º grados antes de superar el obstáculo, el 2005 demostró que la prohibitiva barrera de los 5 metros no era imposible para las mujeres (en la actualidad el récord está en 5.06), todo con un estilo y presencia que enamora a propios y extraños.

8. KOBE BRYANT. La búsqueda por el heredero de Michael Jordan comenzó en la NBA incluso cuando el mejor deportista de la década pasada se mantenía activo. Y mientras muchas promesas fueron cayendo, sólo una ha llegado a cumplirse, la de Kobe Bryant. Talentoso como pocos, el escolta de Los Angeles Lakers logró unir las dos características que hicieron a “Air” lo grande que fue: capacidad atlética y mentalidad ganadora.

Si bien sus primeros tres títulos llegaron al lado de Shaquille O’Neal, , una vez que “Shaq” se fue toda la responsabilidad recayó sobre sus hombros y él, paso a paso, fue construyendo su propia leyenda. Primero certificándose como el mejor jugador en la liga más espectacular del mundo y luego aprendiendo como ser un líder para devolver a los californianos a la gloria máxima, como sucedió con el título a mediados de este año. Dos son los hechos que certifican el ingreso de Kobe a este selecto grupo: su rol como la referencia capaz de aunar todo el talento disponible en un sólo equipo para que el “Dream Team” ganara el oro olímpico en Beijing el año pasado (tal como Jordan en Barcelona ‘92) y la que es tal vez la mejor performance inidividual de la década, los 81 puntos anotados en enero del 2006 contra los Toronto Raptors, la segunda cantidad más alta de todos los tiempos en la NBA.

7. ANNIKA SORENSTAM. Este menuda sueca de no más de 1.70 metros ha sido lo más cercano a una dictadora que ha tenido la historia del golf femenino, ciertamente no la más granada en cuanto a mega-estrellas. Sin embargo, si a mediados de la década cuando a Tiger Woods se le acaban los rivales contemporáneos en el PGA de hombres, encontró en Annika a su referente más cercano, lo que es decir algo ¿cierto?

Si bien en la segunda mitad de los 90 la Sorenstam ya se había consolidado como la mejor golfer del planeta, su dominio se hizo incontrolable a partir del 2001 cuando su gran rival, la australiana Karrie Webb, sencillamente no le pudo seguir el ritmo. Ritmo que le hizo acreedora de 72 títulos incluyendo 10 Majors, un récord de ocho reconocimientos como “Jugadora del Año” de la LPGA, seis veces líder anual en promedio de golpes (algo así como el ránking ATP), tres veces reconocida por la agencia AP como atleta femenina del año, otras dos veces por ESPN… y así. Para demostrar lo sola que estaba en la cima hasta que decidió retirarse hace un año y medio luego de un par de temporadas marcadas por las lesiones y líos familiares, el 2003 se convirtió en la primera mujer en participar en un torneo masculino. Y aunque no le fue muy bien, la idea se entiende.

6. TIM DUNCAN. Poco amigo de los flashes y las frases rimbombantes, ayudado por el escaso brillo de una ciudad de segundo orden en Estados Unidos como San Antonio, el nativo de las Islas Vírgenes es sin duda lo más grande en la NBA durante esta década. Habrán otros más populares y vendedores de camisetas, pero es Duncan quien ha sumado cuatro títulos sin la ayuda de una superestrella a su lado en los Spurs, lo que habla de su grandeza y nivel.

Tal vez el apodo que más le acomoda, el “Gran Fundamental”, sea el ejemplo más claro para hablar del paradigma Duncan, quien a punta de regularidad y actuaciones sobresalientes se destacó casi de inmediato sobre el resto por su capacidad para sacar lo mejor de si cuando realmente vale, en los playoffs. Equipo poco reconocido en la NBA hasta su debut en 1998, es Duncan la razón que mantiene a San Antonio como una fuerza en la liga y aun hoy con 33 años, el mejor ala-pívot de la historia sigue siendo un factor relevante en la lucha por el título. No será el tipo con más videos en youtube pero como él mismo lo ha dejado en claro, eso sólo le preocuparía si sus logros no fueran la mejor carta de presentación.

5. USAIN BOLT. La única razón para no situar al ser humano más rápido de la historia un poco más alto en este conteo es que, pese a todo lo que ha logrado, tanto como él como los expertos vaticinan que los años venideros pueden ser aun mejores. Difícil imaginarlo para alguien que ha pulverizado todas las marcas de velocidad existentes en al atletismo, pero considerando que sólo tiene 23 años y que viendo sus carreras parece que todavía no se esfuerza al máximo, el vaticinio parece ser correcto.

Si bien las mayores luces se van con la reina de todas las carreras, los 100 metros planos, donde ya ha bajado en más de diez astrónomicas décimas la plusmarca existente hasta antes de su aparición en 2007 (siempre con metros de distancia sobre corredores que sin él serían los reyes indiscutidos como Tyson Gay y Asafa Powell), su mayor logro sigue siendo en el doble hectómetro, cuando en Beijing rompió un récord que de acuerdo a todos los análisis prometía no ser quebrado en décadas, el de Michael Johnson. Y aunque esta prueba requiere un nivel de preparación superior por el desgaste que significa, también da la impresión que de entregar lo mejor hablaríamos de un tiempo incluso mejor. Súmele su carisma y tenemos una superestrella internacional de todos los tiempos.

4. LANCE ARMSTRONG. No ha habido deporte más polémico en estos diez años que el ciclismo, donde varias estrellas han sido suspendidas de por vida por el flagelo de las drogas aérobicas en busca de mejoras en los rendimientos. Pero es posible que el gran causante de ese problema tenga el nombre y apellido de Lance Armstrong. Cuando este texano ganó el Tour de Francia en 1999 todos los titulares se enfocaron con razón en su triunfo sobre la muerte tras superar un cáncer testicular, pero él se encargó de sacarse ese mote para transformarse en el máximo ganador en la historia de la prueba gala, con un total de siete títulos (todos conecutivos).

¿Por qué podría ser Armstrong el culpable? Porque su dominio en la máxima prueba ciclística y tal vez la competencias más dura en el calendario deportivo anual llegó a ser tal que sólo parecía que sus rivales podían inquietarlo con ayuda farmacológica, lo que igual no se produjo. No ha habido deportista más investigado en la historia que Armstrong, lleno de enemigos por su reconocida amistad con George Bush, pero una y otra los análisis han dado resultados negativos. Demostrando que ni siquiera el ser un republicano le puede restar méritos a un súper-clase.

3. MICHAEL PHELPS. Si el máximo medallista olímpico de todos los tiempos sólo aparece en el tercer puesto quiere decir que hemos vivido una muy buena época. Pero eso no resta mérito a lo que Phelps ha logrado, recordando que con solo 24 años aun le debieran restar dos citas olímpicas más, por lo menos.

Atrapado en una disciplina como la natación que basa su reconocimiento global en la cita de los cinco anillos (y, en menor medida, en los Mundiales de cada dos años), Phelps vio desde pequeño eso como una posibilidad acumulando más medallas de oro que cualquier ser humano en la historia ¿La clave? Una inhumana versatilidad que le permite ampliar su espectro desde la velocidad a las pruebas combinadas, siendo además el puntal de las postas estadounidenses, sin las que su cosecha de 14 oros olímpicas no sería posible. Consolidado ya como el mejor nadador de la historia, su mayor enemigo de aquí en adelante sólo parece ser el mismo, con el comprensible relajo que le puede provocar el haber conseguido tan joven el logro que influenció toda su vida. Y aunque el “caso de la pipa” no se vio muy bien, polémicas como esas nos recuerdan que hasta los superhombres son humanos después de todo.

2. MICHAEL SCHUMACHER. La única razón cuerda para no situar a Schumi al tope es que una porción de su inigualable legado se remite a la década anterior, cuando sumara sus dos primeros títulos de F1 con Benetton. Porque si juntamos toda su bitácora, el alemán no tiene ni una pizca de vergüenza para pelearle a cualquiera el trono del mejor deportista de todos los tiempos.

Pese a que se sabía que era el mejor, fue sólo en este siglo XXI cuando consolidó su imagen al mando de un Ferrari, justamente el auto indicado para transportar al más  grande piloto de la historia. Y aunque sus críticos (que no eran pocos) siempre dirán que el auto le hacía mucha tarea, el mejor aliado para la imagen de Schumacher sea Rubens Barrichello, quien sin ser un mal piloto jamás pudo seguirle el paso pese a contar con las mismas posibilidades técnicas, demostrando que además de su talento sin igual nadie le vencía tampoco a la hora de la puesta a punta, por lo que bien se podría decir que, más que Ferrari ayudar a Schumacher, la ecuasión es al revés. Creer que podrá imitar en algo sus logros anteriores con la nueva experiencia que se le avecina con Mercedes es iluso, pero si algo aprendimos en esta década es que con el alemán tras un volante nada es imposible.

1. TIGER WOODS Y ROGER FEDERER. No, se pueden pasar horas y horas, comparar estadísticas y números, analizar pros y contras y no se puede establecer una diferencia clara entre Tiger y Roger, acreedores del criticable pero inevitable mote como MEJOR DEPORTISTA CONJUNTO DE LA DÉCADA de la década que se nos va.

El que sean amigos entrañables es una ayuda, porque además demuestra que pese a tener contrapartes de una categoría casi similar en sus respectivos deportes (Phil Mickelson y Rafael Nadal), pasaron buena parte de la década peleando más con la historia que contra sus contemporáneos, ante lo cual se hallaron el uno al otro como sus referentes más acreditados.

Hasta el lío de faldas que tiene la carrera de Woods en suspenso por ahora, ambos han sido también los sueños de un publicista (como lo demuestran los millones recolectados por cada uno en campañas publicitarias) gracias a su encanto e imagen intachable, aunque por el momento sólo el suizo pueda mantener eso.

Individualmente, cada uno tiene lo necesario para llenar un libro de mil páginas sólo con sus logros, pero intentaremos resumirlo. Woods está en camino (si es que alguna vez vuelve a jugar, se entiende) a convertirse en el máximo ganador de Majors en la historia, con 14, a sólo cuatro de la marca que cuando Jack Nicklaus la impuso se pensó jamás sería amenazada. El alcanzar al “Oso Dorado” parece ser la única meta que le resta al californiano para acreditarse como el mejor golfista de la historia, sumándole sus 71 títulos en total y más de diez años en la cima del ránking PGA.

Si a Woods le resta una pequeña meta para alcanzar el logro definitivo, Federer ya parece haber quemado esa etapa este año, tras ganar Roland Garros, el único Grand Slam que le faltaba, y Wimbledon, con lo que superó la marca de Majors impuesta por Pete Sampras, dos antecedentes que ya hacen imposible el no darle el título como mejor tenista de todos los tiempos. Pero claro, cada cual que haya visto uno de sus partidos sabrá que las estadísticas no lograrán explicar nunca lo que significa el apreciar lo más cercano a la perfección en cuanto a mecánica y talento que el ser humano tal vez jamás llegará a encontrar.

Otro antecedente para justificar este reconocimiento conjunto: con el correr de los años, el período comprendido o entre el 1 de enero de 2000 y 31  de diciembre de 2009 permite abarcar totalmente lo más importante de sus carreras, siendo la época donde pasaron de ser promesa (en el caso de Federer) o un gran jugador (Woods) a verdaderas leyendas ambulantes. Además, de acuerdo a lo visto esta temporada, el año que viene debiera marcar el comienzo de sus decaídas. Por el bien de todos nosotros, ojalá que ese descenso sea lo menos pronunciado posible porque deportistas como ellos, no sólo una vez por década, una vez por siglo.

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