Los Santos congelaron el Infierno
February 8, 2010 · Imprime este artículo
Desde el Río de la Plata, por años, el mensaje hacia los equipo del Pacífico fue uno: “la Copa se mira, pero no se toca”. Por décadas, la Libertadores era una utopía para el lado occidental del continente. Sin embargo, un día la maldición se quebró e incluso Colo Colo fue capaz de alzar el trofeo. ¿A qué viene todo esto y más si hay que hablar de fútbol americano? En la liga del deporte más popular de Estados Unidos también había una frase para sacarle pica a una de las franquicias menos exitosas. “El día en que los Saints ganen el Súper Bowl, el Infierno se congelará”, decían.
Y ese día llegó. Los de Nueva Orleans, rompiendo las probabilidades, lograron este domingo poner en sus vitrinas el Vince Lombardi, luego de vencer por 31-17 a los Indanapolis Colts y en un duelo que erizó los pelos. Principalmete, porque los Saints debieron revertir un comienzo arrollador de sus rivales, quienes guiados por el mariscal Payton Manning y los arrastres de balón de Joseph Addai, consiguieron adelantarse rápidamente con un elocuente 10-0 a favor. Sin duda un golpe demoledor para cualquiera, pero para el equipo que representa a una ciudad llena de cicatrices hechas por la historia y la propia Tierra, no lo fur tanto.
Situada al sur de Estados Unidos, Nueva Orleans fue uno de los lugares donde los esclavos africanos y sus descendientes afroamericanos más sufrieron de la opresión blanca. ¿Su escapatoria al vejamen? La música, erigiéndose como cuna del jazz. Varios años después, en 2005 para ser precisos, un nuevo castigo: el huracán Katrina. La furia del planeta arrasó, matando a miles y dejando al mismo Super Domo de la ciudad como una gran casa común para los damnificados. Los Saints peregrinaron por distintos estados para ejercer su localía y también ese año contrataron a un tal Drew Brees, mariscal de San Diego y desechado por una lesión en uno de sus brazos.
Poco a poco, la ciudad volvió a levantarse. El equipo siguió una ruta similar, hasta colarse en la final. El 10-0 era un cachetazo, pero la lección de saber pararse ante la adversidad estaba aprendida. Sólo faltaba practicarla. Y de la mano del propio Brees comenzó a ser una realidad. Si bien al final del primer tiempo la desventaja continuaba, ahora era por escasos cuatro puntos. Así vino el show de The Who, los comerciales de 30 segundos por los cuales cada empresa paga 2,5 millones de dólares y el regreso de un lavado elenco Santo.
En el reinicio y por orden del entrenador Sean Payton, Nueva Orleans salió con una arriesgada patada corta para tratar de mantener la posesión y así poner presión ofensiva desde el inicio. ¿Cómo le fue a la apuesta? Resultó totalmente exitosa. Los Saints se pusieron al frente y si bien los Colts lograron revertir la tendencia en la jugada siguiente, el espíritu sureño ya estaba agigantado. Brees continuó conectando pases para construir la hazaña, tal como lo hace levantando casas en sus días libres para levantar a la ciudad, consiguió una asistencia de touchdown, que terminó con doble punto y, finalmente, recibió la ayuda de Tracy Porter, quien interceptó una jugada de Manning, cuando Indianapolis los hacía sudar, para correr más de 70 yardas, y así colocar el definitivo 31-10 y desatar la algarabía.
En los festejos no hubo discriminación. Desde el más patipelado, pasando por Kim Kardashian (novia de un tal Bush) e incluso por la pareja Angelina Jolie y Brad Pitt, quienes viven en Nueva Orleans y de paso, aprovechando el cotilleo, desmintieron un supuesto quiebre. La fiesta parece eterna y se prolongará aún más, pues en dos semanas comienza el tradicional festival de Mardi Gras, donde la risa seguirá siendo protagonista de un pueblo que renació de las cenizas.
Mardi Grass


Comentarios
Got something to say?