Más abierto que nunca

January 17, 2010 · Imprime este artículo

DAVYDENKODesde que Roger Federer comenzó su camino a convertirse en el mejor tenista de todos los tiempos y que Rafael Nadal se transformaba en su mayor rival y amenaza, que un Grand Slam no aparecía tan interesante como el Abierto de Australia que comienza la noche de este domingo, en nuestro país, y la mañana del lunes en territorio oceánico.

La gran razón es obvia. Los dos grandes titanes de nuestra época se ven más vulnerables que nunca, Federer porque incluso a él los años se le comenzarán a notar en algún momento, y Rafa por las lesiones que de cuando en cuando ponen en entredicho la duración de su carrera. Pero a no engañarse, porque mientras el suizo no será la máquina intocable de hace algunos años pero sigue siendo un jugador al que sólo un oponente inspirado puede superar, el de Mallorca ha demostrado en el arranque de esta temporada que parece estar listo físicamente para defender su título y, de paso, recuperar el número uno del mundo que dejó ir el 2009.

La gran diferencia, sin embargo, es que ahora ni siquiera el hecho de que ambos muestren sus credenciales habituales les garantiza el triunfo instántaneo o protagonizar otra vez una de las finales épicas a las que nos acostumbraron.

Tal vez sea porque ellos ahora se muestran más “terráqueos” pero lo cierto es que la competencia cada vez les tiene menos respeto, en el buen sentido de la palabra, recordando aquellas épocas donde el resto parecía entrar derrotado de antemano cuando Roger y Rafa estaban del otro lado de la red.

Sin duda, la revolución la comenzaron dos jovenzuelos que se vieron obligados a desafiar desde el comienzo de sus carreras a los dos monstruos para destacarse, Novak Djokovic y Andy Murray. Ambos han demostrado desde pequeños ser capaces de pararse de igual a igual contra cualquiera y de pelear los grandes títulos sin temores. Tal vez, de golpe a golpe, no sean demasiado superiores a un Andy Roddick, por ejemplo, pero al estadounidense siempre le pesarán todas sus derrotas contra el suizo y el español, karma que ni “Nole” ni Andy cargan sobre sus mochilas.

Eso no les quita presión, eso sí. El serbio vio revitalizada su carrera a fines del año pasado con un gran cierre pero sigue necesitando ganar otro Grand Slam para situarse de nuevo como el mejor candidato para ser de una vez por todas el 1 ó 2 del planeta. Y Australia parece su mejor opción, recordando el título conseguido el 2008. Pero al menos él ya tiene un Major en su resumen, cosa que Murray no. El escocés ya tiene doblada la gran puerta de tanto tocarla, pero no son pocos los que dudan de su real capacidad ganadora con un par de actuaciones desilusionantes en Grand Slams recientes, pero todo lo relativo al evento oceánico parece ideal para que su juego alcance la cima de forma definitiva.

Sin embargo, el candidato de la mayoría para dar el gran golpe se llama Nikolay Davydenko. Casi sin ruido, el ruso terminó el 2009 su quinto año seguido en el top ten, pero ahora parece estar en su mejor momento tras acumular dos victorias seguidas sobre Federer Y Nadal. Es cierto que ninguno de esos duelos fueron en cinco sets, pero si hay alguien que llega con confianza a la tierra de los canguros es él; tiene el físico para resistir siete rondas, el temple para soportar la presión que le otorga su natural frialdad eslava y, al parecer, la ventaja sicológica sobre los mejores.

De esos cinco no debiera salir pero si este Abierto se pronostica tan entretenido es porque prácticamente todos los del grupo que viene detrás podría ser capaz de derribarlos en un buen día. Por cierto que la lista la encabeza Juan Martín del Potro, pero el argentino no ha podido sacarle todo el brillo posible a su corona del US Open por un serie de lesiones que no le han dejado tomar ritmo y que, de hecho, le tienen actualmente entre algodones.

Por eso, nuestro Fernando González podría ser de nuevo la gran carta latinoamericana. De que sabe cómo jugar aquí no hay duda (¿o ya olvidaron esa inolvidable campaña del 2007 hasta la final?) y al parecer no tiene inconvenientes físicos. Además, la temporada está recién empezando y eso significa cero desgaste, viendo además un cuadro favorable que le podría permitir sin tantas sorpresas escalar por lo menos hasta los cuartos de final.

Otros que podrían tener mucho que decir son el mismo Roddick, que parece estar con más confianza que nunca; Jo-Wilfried Tsonga, cuyo juego explosivo siempre será riesgoso para cualquiera; Fernando Verdasco, que de a poco va borrando las trabas mentales que siempre le impedían mostrar y su talento; y otros como Radek Stepanek, Marin Cilic, Gael Monfils y Robin Soderling, que en un buen día podrían generar un descalabro.

Para el final, la opción sentimental, Lleyton Hewitt. Ya un veterano y alejado de sus mejores años, el jugador más amado/odiado de los últimos tiempos ha dicho que va por la corona y todo un país deseoso por éxitos locales lo estará mirando. Sin duda que el choque que le debiera enfrentar contra Federer en octavos de final será, o su triste despedida, o su más fuerte carta de presentación.

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