Milagro canario y absolución árabe

December 7, 2009 · Imprime este artículo

San Luis de QuillotaPasaron 22 vueltas de calendario para que San Luis de Quillota regresara a Primera División. Y la historia del logro fue épica: tras perder el duelo de ida de la promoción ante Curicó Unido, de local y por 2-1, los canarios revirtieron la serie en San Fernando con un 3-0 de leyenda y que los catapulta a la elite para quizás recordar los años en que Pato Yáñez y Pindinga Muñoz surcaban las orillas y Víctor Pititore Cabrera convertía para celebrar con curiosas cabriolas.

El cuento para sus nietos comenzó con varias complicaciones, más allá del marcador. Los torteros imponían su localía, controlando al mediocampo creativo de los amarillos, y golpeando con diagonales de Alejandro “Rayo” Maureira. Promediando la media hora de juego, la hazaña no tenía intenciones de aparecer y el sueño de ascender se diluía al consumirse el tiempo y llegar el descanso.

Sin embargo, reanudado el encuentro, el cuadro de Diego Osella dio la impresión súbita que estaría tocado por una varita mágica. El brasileño Fernando Alves Machado, a los 50, se coló por la derecha y ante la salida del golero Luis Vásquez tocó la bola de puntín para un exquisito globo que inflamó las esperanzas. Minutos después la expulsión de Braulio Armoa atizó el sentimiento y ya a los 63′, un penal ejecutado por Alexis Flores, lo hizo realidad. Curicó, con 10 hombres, intentó salvar la mala campaña 2009, pero cuando el partido se iba Bryan Danessi sepultó toda opción de irse al alargue. La fiesta quillotana comenzó y continuó, pese al intento de hinchas torteros por mancharla, metiéndose a la cancha y siendo protagonistas de unos combos maleteros de puro picados.

El triunfo canario, además, sirvió para que San Marcos de Arica se contagiara con la filosofía de Nicolás Massú, “nada es imposible, ni una hueá”, para afrontar su duelo con Palestino. El equipo dirigido por Clavito Godoy también había caído en la ida (2-0) y de visitante esperaba expiar todas sus culpas, lo cual finalmente hizo a medias, nomás.

Durante los primeros 45 minutos, los ariqueños mostraron ganas, pero su juego fue insuficiente para si quiera preocupar las barbas del meta árabe Felipe Núñez. Incluso sufrían en el pórtico propio, tras un remate de Tito Tapia que dio en el horizontal. ¿El resto del capítulo? Una lata gigante, de calvario, pero que afortunadamente desapareció en el complemento. San Marcos sí que salió animado en busca del milagro y la apuesta le empezó a resultar a los 73′, con un tanto de Jorge Gálvez, y se consolidó a los 78′, con un pepón de Rafael Celedón, que obligaba al alargue.

La serie nuevamente estaba abierta y siguió así hasta el minuto 120. Todo debía definirse desde el punto penal y fue ahí donde se cayó el aspirante a Primera, errando dos lanzamientos. Curiosamente los culpables fueron los más experimentados: Víctor Guagua González y Cristián Montecinos, el “Pelado”, quien se vistió de corto después de haberse retirado para tratar de oler por última vez la bondad de la victoria, pero se quedó en las puertas del jardín. En Palestino, los que se enfrentaron al paredón salieron airosos, mientras sus compañeros, de rodillas, rezaban para que todos los pecados del año fueran perdonados. Y esta vez, la misericordia estuvo con ellos, permitiéndoles mantenerse un año más en la división de honor.

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