Mística pincharrata

July 16, 2009 · Imprime este artículo

estudiantes

Alberto Poletti, Óscar Malbernat, Juan Ramón Verón, Carlos Bilardo, Carlos Pachamé, entre otros, hacían hartas travesuras en la cancha. Pinchar alfileres en los glúteos rivales, manejar el tiempo a su antojo, liquidar a los enemigos con certeros contragolpes y coleccionar Copa Libertadores. Consiguieron tres (1968, 1969 y 1970), todas con esas armas y un ingrediente extra que les encanta mencionar a los ríoplatenses: “mística”, una especie de divinización de otro concepto, la “garra”. Sin embargo, luego de ese tricampeonato, Estudiantes de La Plata fue absorvido por los calendarios. Y los logros, que eran en la época de la TV blanco y negro, se fueron empolvando.

El León de la “ciudad de las diagonales” se sumió en una larga siesta. No obstante, 39 años después despertó. Y en grande, para quedarse con la edición 50 del torneo de clubes más importante de América. Apareció para ser el nuevo monarca del continente.

Al frente estuvo Cruzeiro, equipo de Belo Horizonte y que había armado un reventón en su casa, el Mineirao, porque estaban seguros que ellos serían los dueños de la gloria. Pero la realidad les dio una cachetada. Si bien comenzó siendo benévola -hablamos de la realidad, claro está-, con un remate de Henrique que rebotó en el muslo de Leandro Desabato, a los 51′, los pincharratas la hicieron bien cruel, subiéndose al piano con Gastón Fernández (57′) y Mauro Boselli (72′).

El tim raposo no lo podía creer e intentó esgrimir un par de argumentos para salvar la fiesta. Pero finalmente hubo “Mineirazo”. Como Brasil del 50 ante Uruguay, en el Maracaná, la víctima se había transformado en verdugo. Los hinchas lloraban, mientras los 11 pinchas se abrazan en la mitad de la cancha, apenas el chileno Carlos Chandía sopló su silbato poniéndole punto final a la historia.

El León obtuvo su cuarta corona en la Libertadores, nunca recibió goles jugando como local. El arquero Andújar mantuvo su “virginidad” ante Sporting Cristal, en la fase previa,  Universitario de Sucre, Deportivo Quito y el mismo Cruzeiro en la fase de grupos. Luego pasaron Libertad de Paraguay, Nacional de Uruguay y los raposos de nuevo en la final. El golero fue fundamental en la campaña, pero no fue el único. El título pincha pasó por Christian Cellay, Leandro Desábato y Rolando Schiavi, quien se subió de emergencia al carro de la victoria, tras la lesión de Agustín Alayés. Todo este grupete, pego combos en las costillas a los delanteros rivales, se rompieron la cabeza trancando y pusieron su espalda, junto al Chapu Braña, para los de que arriba se sintieran libres de crear la magia para ganar, llámense Gastón Fernández, Enzo Pérez, Leandro Benítez, Mauro Boselli -que terminó siendo el goleador del certamen con 8 aciertos- y, sobre todo, Juan Sebastián Verón.

El hijo de la Bruja, o sea la Brujita, fue esencial desde su parcela en la mitad de la cancha, tocando, distribuyendo, gritando. Con 34 años, con capacidades para estar perfectamente en Europa, el “11″ decidió volver hace dos para llevar al equipo de sus amores, en el que debutó, a la gloria máxima, a la gloria del pasado, para hacerla presente y alimentar las futuras. En el partido de ida terminó con un pómulo hecho trizas y en la revancha, las huellas eran evidentes. El capitán con herida de batallas lideró a sus compañeros, los conminó a llenar el espacio vacío en un marco de foto en las vidrieras del club y les dio una charla de estrellas del firmamento y como una de ellas pasaría a las de su camiseta del alma. Su navío, le respondió a la altura, con eso de la “mística”.

La placa pareceria estar completa, pero no. Estudiantes ahora va por el paso final: el Mundial de Clubes, a fin de año, y que esta vez se jugará en Abu Dhabi, de los Emiratos Árabes. Si bien se tienen que dar algunos resultados, la final soñada es con el súper Barcelona de España. Los pincha los están esperando y con la ilusión de hacerlos morder el polvo y ser el campeón intercontinental, como también les reclama el pasado y el título de 1968, cuando vencieron al Manchester United. El libro está abierto y la tinta está. Sólo falta escribirlo.

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