Otra vez taaaaan cerca

January 24, 2010 · Imprime este artículo

Fernando GonzálezA menos que logre hacer lo que André Agassi consiguió -ganar Grand Slams y pelear por el número con más de treinta años- la carrera de nuestro Fernando González no debiera sufrir mayores variaciones a las actuales, a la hora de evaluarla.

Y eso significa que, muy a nuestro pesar, la historia sólo lo recordará como un buen jugador, ciertamente peligroso y atractivo de ver para el público, pero sólo eso. Un grande, o alguien que marcó época, no.

¿Les suena el nombre de Todd Martin? El estadounidense era un jugador de riesgo para cualquiera y que se mantuvo peleando por cosas importantes durante muchas temporadas, pero que se limitó a sólo pelearlas. Además, tuvo la mala fortuna de convivir en la misma época de Agassi y Pete Sampras, quienes lo amargaron una y otra vez en los grandes eventos. A ambos los derrotó más de una vez, pero al momento de poner en el tapete su lugar en la inmortalidad, como en una final de Grand Slam, jamás pudo dar el gran paso decisivo.

Si les suena familiar es porque lo de ‘Feña’ se asemeja mucho a lo de Martin. Para el chileno, sus Sampras y Agassi fueron/son Roger Federer y Rafael Nadal, los dominadores justo cuando alcanzó el pináculo de su carrera. Cabe recordar que tanto al suizo como al español los ha derrotado alguna vez y en varias otras ha estado cerca de hacerlo de nuevo, pero nunca le dejaron colgarse los máximos honores.

De hecho, los dos grandes hitos (hasta ahora, aunque es difícil que los supere) de González son la final del Abierto de Australia 2007, donde le ganó Federer, y la disputa por el oro en Beijing 2009, donde cayó ante Nadal, como para reflejar lo anterior.

Por eso la derrota sufrida la madrugada del domingo ante Roddick en el Grand Slam oceánico fue tan dolorosa, porque supo a un sabor amargo repetido. Por largos pasajes el chileno jugó un partidazo y tal vez mereció ganar -lo que el mismo ‘A-Rod’ reconocería- pero terminó derrotado en cinco estrechas y emocionantes mangas.

Y ese es exactamente el punto. Nadie puede sentirse mal por caer una y otra vez ante dos monstruos como Federer y Nadal (el primero el mejor de la historia y el otro de seguro entre los diez primeros) pero cada vez que ‘Feña’ es vencido por los de la segunda línea, como Roddick, Djokovic o Murray, la cosa se complica porque van dejando caer su estatus a un tercer escalafón al que, lamentablemente, no muchos prestarán atención en las décadas que vienen.

Al menos Roddick fue alguna vez número uno, Djokovic ya ganó un Grand Slam y Murray es casi seguro que conseguira al menos uno de esos objetivos alguna vez, pero para el chileno cada vez parece más que la ola de la gran posibilidad se le pasó.

Obviamente, él no está solo. Grandes jugadores en el pasado han sufrido ese karma, como Vitas Gerulaitis y José Luis Clerc en los ’70s o Goran Ivanisevic y Tim Henman para ser más contemporáneos.

Incluso hoy en día hay varios casos, como los españoles Tommy Robredo y David Ferrer, el estadounidense James Blake, el alemán Tommy Haas o el croata Ivan Ljubicic, que pertencen exactamente al mismo grupo que ‘Feña’. Aquellos que todos sabemos son grandes jugadores pero que quedaron con las manos ampolladas de tanto tocar la puerta.

Por supuesto, el 95% de todos aquellos que alguna vez han agarrado una raqueta desearían una carrera como la del ‘Bombardero de La Reina’, pero con el desde pequeño supimos que podría apuntar a más de lo que tiene en su bolsillo en la actualidad.

Repetimos, todo esto podría cambiar pero se necesitaría un milagro “a la Agassi” para seguir aspirando por más cuando los 30 años ya están ahí. No es imposible, pero vaya que será difícil.

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