Palote Olivera, el chofer de la máquina azul

January 31, 2010 · Imprime este artículo

juan manuel olivera

No era de él, sin embargo, Juan Manuel Olivera terminó llevándose la pelota para la casa. Y es que la esférica era el mínimo premio para el uruguayo, quien nuevamente se transformó en la figura descollante con que la Universidad de Chile logró un nuevo triunfo en el Apertura Petrobras. ¿La víctima? La Serena, un equipo que en el certamen pasado terminó encumbrado, que en el presente campeonato venía de una victoria, que además amenazaba con la dupla Gonzalo Rovira-Malinga Jiménez, pero que en cinco minutos fue subyugada ante el poderío azul.

La llave, justamente, fue Olivera, con una jugada que ya empieza a ser clásica: centro de Firuláis Contreras y elevación del Palote (esta vez en el segundo poste) para llenarse la garganta de gol. Los hinchas universitarios se solazaban por la conquista y cuando volvían a la normalidad, debieron volver a posición de éxtasis, luego de que Marco Estrada sacara su zurda para clavársela en un rincón a Gastón Losa. Los papayeros no podían creer el resacoso amanecer del enfrentamiento y parecía que la avalancha de dianas seguiría desagrándolos.

Y es que la U de Pelusso pinta para zamarrear a sus rivales con una base defensiva liderada por Mauricio Victorino y que le permite a los agentes ofensivos crear libremente. Desde Estrada hasta Olivera, pasando por Montillo, Álvaro Fernández y Gabriel Vargas. Sin contar a los que tiene en la banca: Diego Rivarola y Eduardo Vargas. Lo raro, eso sí, que en vez de matar, los azules se relajaron un poquito y permitieron a los granates liberar amarras, sobre todo de la mano de Rovira, un delantero rápidito y capaz de provocar dolores de cabeza a cualquiera. Y en efecto, lo consiguió, al habilitar a Pato Rubina para conseguir un descuento que permaneció hasta el fin de la primera parte.

El juego quedaba abierto para la segunda mitad y La Serena había hecho ciertos méritos para la igualdad. No obstante, Claudio Puga le dio una mano a los azules al cobrar un inexistente penal sobre Fernández. Olivera se paró frente al balón y cobró a los 53′. El gol mandó al suelo a los serenenses, como suele pasar con el sentimiento de injusticia. Y si bien trató de manifestar su orgullo, los espacios que generó en la zona defensiva, más la lentitud de los elementos ubicados ahí (Clarence Acuña y Diego Guidi), fueron suficientes para que la U liquidara las acciones. ¿El verdugo? Otra vez el uruguayo, quien marcó su primer hat trick en suelo chileno y su quinto durante el Apertura, lo cual lo catapulta a la cima de los pichichis criollos.

Tras ello, los universitarios pudieron aumentar, pero Montillo (en dos ocasiones), Victorino y otro par de cracks fueron incapaces de estirar las cifras. Para La Serena aquello fue una bendición, tanto como el segundo descuento logrado por Malinga Jiménez y que hizo del resultado algo mucho más decoroso ante el ahora líder.

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