Playoffs, la Gran Final: De atrás pica el Tino

December 15, 2008 · Imprime este artículo

Que la final de este Clausura no vaya a brindar un par de buenos partidos era un temor bastante razonable y, para muchos, más que esperable. Después de todo, nadie da un peso por el Palestino de Lucho Musrri, un equipo ‘ratón’, ‘fome’, ‘que llegó hasta acá por pura suerte’ ó ‘porque no había nadie mejor’.

Pero si el primer partido jugado en el Nacional fue algo parecido a un fiasco no fue por culpa de los árabes sino por Colo Colo, el más opaco del que tengamos memoria en instancias decisivas. Sin ideas en ataque, dependiendo en demasía (más de lo usual) en lo que pudiera hacer Lucas Barrios y con una falta de atrevimiento en el mediocampo abismante.

Claro, Palestino no lo hizo mucho mejor pero, después de todo, nadie lo esperaba tampoco. Mal que mal, si llegaron hasta acá fue con su faceta más pragmática, atacando sólo en momentos puntuales y apostando por una línea defensiva que está a un paso de graduarse de notable gracias a una tremenda pareja de centrales que saca todo por arriba y por abajo (Zelaye y Vilches).

Además, cualquier atisbo que pudieran tener de jugar de igual a igual se acabó antes de la media hora con la expulsión de Felipe Núñez, más que por el gol en contra. Sin el capitán, Musrri tomó la decisión lógica de resignar aún más su ataque apostando casi en secreto a perder por poco.

Y esa apuesta casi le funciona sino fuera por el simple detalle que terminaron empatando un partido que, a ratos, parecía un total desperdicio del tiempo de todos. De los hinchas, que estaban conscientes que tienen que esperar seis días más para celebrar en el Monumental, y de los jugadores, porque mientras por un lado sólo querían terminar luego, por el otro intentaban, pero sin mucha convicción sabiendo que era imposible que la victoria se les escapara.

Y se les terminó escapando nomás, tal como se le escapó el hoy héroe Francisco Ibañez a la siempre lenta defensa colocolina. Sin embargo, por más que el equipo de Barticciotto (que no le acertó a ningún cambio si la idea era encontrar o abrir espacios) estuviera jugado en ataque, es casi imposible que está jugando con dos hombres más quede tan descompensado en el fútbol. Y si alguien nos lo cuente, de seguro no le creemos. Para peor, no podemos decir que la defensa árabe o el novato portero Rogel jugaron el partido de sus vidas: hubo un par de palos, relacionados con jugadas individuales, y alguna otra aproximación, pero nada más en los que deben ser los peores 90 minutos en la historia de las finales de playoffs.

Es casi un hecho que Colo Colo igual terminará celebrando porque su peso específico es demasiado como para que Palestino logre dos milagros tan seguido. Pero igual la humillación de no abrochar la serie en un partido que no se veía por donde podía complicarse quedará bien en el recuerdo popular.

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