Que 113 años no son nada

December 14, 2009 · Imprime este artículo

ARGENTINA - FÚTBOLDicen en Argentina, conceptado acuñado por varios periodistas latinoamericanos incluyendo chilenos, que el campeonato trasandino es el mejor del mundo. No es por la calidad de juego, no es por las figuras (que cada vez emigran más rápido a Europa), ni menos por la claridad de sus reglamentos y arbitrajes.

Ni siquiera es tanto por el plano competitivo, ya que si el título no se lo llevan Boca o River casi de seguro van a dar a San Lorenzo o Independiente. La gran razón es el espectáculo, con canchas siempre llenas pese a las restricciones cada vez más rígidas que ha impuesto Eduardo Castrilli gracias a que todos los equipos, hasta los más picantes (perdón, modestos) tienen su barra fiel que viaja a todos lados.

Sin embargo, en el último año y medio el fútbol argentino se ha encargado de recalcar esa condición de mejor, con tres definiciones consecutivas que han dejado hasta a los menos fanáticos con hipertensión.

Hagamos memoria. Hace un año, el Apertura 2008 tuvo un inédito triple-empate en la punta, lo que motivó un también inédito triangular para sacar al campeón. Y como no podía ser de otra forma, sólo la diferencia de goles tras un triunfo para cada uno le puso a Boca la corona; eso sí, la gran historia estuvo con Tigre, que pasó en diez años de dar pena en Tercera a luchar en lo más alto, mientras el tercero en discordia era San Lorenzo.

El siguiente torneo, el Clausura 2009, tuvo el final soñado cuando justo los dos equipos que peleaban el título se midieron en la última fecha. Esta vez el corazón estuvo con Huracán, que recordó sus buenos tiempos en los años 50 de la mano de Angel Cappa pero que se cayó al final, cediendo la ventaja que tenía a mediados del torneo para abrirle la ventana a Velez Sarsfield, que los terminó derrotando en Liniers con solitario gol de Maxi Moralez, que le dio una luz de dos puntos. Por si no lo recuerdan, ese juego fue memorable por los errores arbitrales que perjudicaron al “Globo” y por la impresentable invasión de hinchas en el final, que dejó sin ropa a los jugadores locales.

Y el recién concluido Apertura 2009 mantuvo la tendencia. Aunque, a diferencia de los dos anteriores, ahora la “cenicienta” sí se llevó el premio gordo. De hecho, es difícil encontrar un cuento más entrañable que el de Banfield.

Lo único que el “Taladro” había ganado alguna vez era el mote de equipo ascensor, pese a que en 1951 había sido campeón “estadísticamente”, pero el haber marcado más goles que Racing no le salvó de perder en un desempate ante la Academia. Desde entonces, lo que se conoció como la ‘Maldición del 51′ pasó a ser una realidad cada vez que el equipo parecía encaminarse a algo importante.

En las últimas décadas, cuando más cerca estuvieron fue con Julio César Falcioni en la banca. Arquero de regular carrera profesional, JC llevó al equipo a sus primeras participaciones internacionales (destacando los cuartos en la Libertadores 2005) pero los malos resultados significaron su salida. Sin embargo, la deseperación del equipo de sus amores motivó un nuevo llamado que terminó este domingo con la larga espera de uno de los grupos de hinchas más fieles en Argentina.

¿Las claves? Primero, no se puede desconocer que la caída de los grandes ayudó. De hecho, ninguno estará en la Libertadores del 2010 gracias a pobrísimas campañas, destacando las de Racing (que sigue metido en los mismos líos económicos y judiciales de siempre) y sobretodo River, que terminó recurriendo a los semi-retirados Ariel Ortega y Matías Almeyda para terminar último. Boca decepcionó pese a haber armado un buen plantel, con Gary Medel incluido, y San Lorenzo con Independiente tuvieron sus propios líos, pese a que estos últimos estuvieron en carrera hasta casi el final. Incluso los dos equipos más sólidos de las últimas temporadas, Velez y Estudiantes, terminaron con problemas.

Segundo, un esquema ordenado, sin fifuras pero con mucha cooperación colectiva. Como buen arquero, Falcioni pensé el equipo desde atrás y gracias a eso el símbolo de la institución en los últimos años, Cristian Luchetti, se transformó en el portero menos goleado del certamen. Pero como no se ganan partidos sin goles, la cuota ofensiva tuvo tres referentes: el creador colombiano James Rodríguez y la letal dupla de delanteros uruguayos de Santiago Silva y Sebastián Fernández.

Pero, al final de todo, tal vez el máximo factor tenga nombre y apellido, Fabián Bordagaray. Y lo curioso es que pese a no haber jugado jamás un minuto con la camiseta albiverde muy probablemente termine teniendo su estatua a la entrada del estadio. Esto porque, luego que Banfield dilapidara la ventaja de dos puntos con que llegó al final al perder en la Bombonera, el delantero de San Lorenzo fue el héroe al marcar los dos goles con que San Lorenzo le arruinó la fiesta Newell’s, que llegaba segundo y que hubiera sido campeón sólo ganando como local.

Pero gracias a un delantero que ni siquiera está seguro en su equipo para la próxima temporada, fue Banfield el que terminó celebrando ¿Y saben qué? Cuando equipo ha sabido de tantos sisnsabores a lo largo de más de cien años de ardua existencia, una celebración no enoja a nadie, sin importar el modo

Comentarios

One Response to “Que 113 años no son nada”

  1. Joselo on December 16th, 2009 10:29 pm

    Exelente articulo, mucha historia, este blog se queda en marcadores. Saludos.

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