Semana 1: Los Galácticos vieron estrellitas

July 13, 2009 · Imprime este artículo

Lucas Barrios, el colombiano Macnelly Torres, Daúd Gazale y Cristóbal Jorquera comenzaron en 2008 como “Los cuatro fantásticos”. Colo Colo había metido su mano a la billetera, pagando más de dos millones de dólares por Torres, la cifra más cara pagada por un club chileno por un jugador, y con el resto de los nombres se alistaba a completar un año lleno de títulos, como se acostumbró durante la era de Claudio Borghi. Los hinchas se frotaban las manos y la prensa se deslumbraba.

Sin embargo, el año del Cacique estuvo lejos de ser brillante. Si bien ganó el Clausura, apenas pudo superar a Palestino en la final y en el Apertura cayeron ante Everton. Por cierto, la performance de los “fantásticos” – a excepción de Barrios – fue generosamente discreta.

365 días después, los hinchas volvieron a calentar sus palmas y los medios de comunicación a vender humo, llenando portadas con los albos. ¿La razón? Los Galácticos. El presidente de Blanco y Negro nuevamente firmó cheques como desquiciado y se trajo a un nuevo entrenador (Hugo Tocalli), un ramillete de interesantes nombres como Esteban Paredes, Ezequiel Miralles y Cristián Bogado, además de otros tres jovencitos que agarraron fama de rebote, aunque esto no significa que sean bodrios: Charles Aránguiz, Paulo Maghalaes y Diego Olate. Ilusiones al por mayor, sin embargo, el primer apretón del súper equipo fue nefasto: 1-1 ante Curicó, logrado en el último minuto.

Es cierto, Colo Colo no tenía a Macnelly Torres ni al arquero Cristián Muñoz, por ejemplo. De los refuerzos los únicos disponibles eran Paredes y Aránguiz. Hombres que hicieron un aceptable juego, pero que se sumieron en la confusión en el intento por superar a un equipo muy inferior y que llegó al Monumental a refugiarse como gato de espalda y quizás en una de esas lograr un pelotazo que lastimara. Asunto que finalmente ocurrió en el inicio del complemento, con un tanto de Sebastián Páez. Tocalli reaccionó al rasguño, enviando a Gazale y a Philip Araos a la cancha, hasta tener cuatro delanteros, pero chocó una y otra vez con el muro tortero, el cual sólo pudo ser derribado por la cabeza de Sebastián Morquio, en un desafortunado autogol, cuando se cumplía el quinto exagerado minuto de descuento.

La lluvia de estrellas, quedó demostrdo, no siempre es garantía de goleadas y ni siquiera de triunfos. Obviamente, el torneo recién comienza y en una de esas el Cacique termina siendo una tromba. Mientras no sea así, el resto de lkos equipos, que no tienen tantos ceros en la cuenta corriente, incluidos los actuales campeón y subcampeón del torneo, Universidad de Chile y Unión Española, que tuvieron libre en el estreno del Clausura. Tampoco se descarta a Universidad Católica que inició su camino con un 2-0 sobre Municipal Iquique, otro club que invirtió. El partido fue bajo, pero, a la espera de quienes serán el “9″ y el “10″ de los cruzados, quedó en evidencia la importancia de Gary Medel, quien está siendo tentado por Boca Juniors y dejará un gran espacio en el mediocampo que resintiría el esquema de Marco Figueroa.

Ya más con el cartel de posible sorpresa podría aparecer la juventud de Audax Italiano, la camiseta de Cobreloa y el siempre insinuante O’Higgins. Los tres comenzaron bien el campeonato. Los itálicos mostraron una interesante propuesta de juventud y dinámica en el segundo tiempo ante Ñublense, al que batieron por 2-1. Si bien los chillanejos se adelantaron con el Tiburón Ramos, en el complemento, Carlos Ross, los Matías Campos y Christopher Ojeda (que empató el match, treinta segundos después de ingresar), además del empuje de Boris “Jim Morrison” Rieloff, revirtieron el marcador.

La patrulla juvenil de los loínos (aunque obligada por problemas económicos) tampoco desentonó y puso un 3-0 elocuente sobre el acéfalo -después de la partida del DT José Basualdo- Santiago Morning. Eduardo Vargas, el hombre con más proyección de los naranjas fue la figura. Por su parte, O’Higgins, pese a la resistencia que genera en la hinchada Jorge Sampaoli, el “Bielsa del Cachapoal”, tuvo otra vez un inicio prometedor, deshaciéndose con un suficiente 2-0 sobre Cobresal. La tarea de los rancagüinos es mantener su rendimiento y no desinflarse a medio camino como ha venido ocurriendo en el actual ciclo.

Los otros dos ganadores de la jornada fueron Huachipato y La Serena. Los acereros dieron cuenta de su bestia negra, Universidad de Concepción, en una boxeril jornada de goles, que terminó 4-2 en favor de los de Fernando Vergara, que tuvieron en Gamadiel García y Leo Monje, sus principales motores. En los derrotados, los aplausos quedaron en el corazón de Otelo Ocampo, paraguayo que debutaba y lo hizo con dos mandarinas. Los granates, en tanto, dieron cuenta de Rangers, en un duelo por el farolillo rojo. El equipo de VHC aprovechó la localía y ahora espera seguir escalando para evitar irse a llorar a la Iglesia a fin de año.

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