Semifinales: El Zorro quiere matar en su guarida (en vivo)

November 29, 2008 · Imprime este artículo

“Lee-ván-ta-te, Papito”, por aquí. “Lee-ván-ta-te, Papito”, por allá. La Teletón tiene secuestrada la atención del país, pero el balompié continúa y tratará de opacarla un poco. Mañana será el turno de Rangers Y Palestino, en Talca, pero la emoción comienza hoy, con un evento telúrico de miedo, un choque lleno de historias, emociones, zalagardas y enconado odio: Cobreloa versus Colo Colo (vea aquí).

Como es tradición en Calama, el fútbol se iniciará a las 16, cuando el engominado Jorge Osorio agarre su silbato y lo lleve a su boca para la dar la señal. Desde el primer juego, disputado en 1978 y que vio a los Zorros como vencedores, ambos se han enfrentado en 92 ocasiones. En el resumen la paternidad es clara: el Cacique, el club más popular de estas fronteras, ha debido rendirse de rodillas ante la superioridad de los naranjas, quienes lideran las estadísticas con 35 victorias. Los albos poseen 30 y el resto es sólo empates.

En esta ocasión, ambos se presentan con bajas sensibles. En los locales, Marco Antonio Figueroa deberá arreglárselas sin su ahora regalón Rodrigo “La Furia” Mannara. Para ello incluirá al paraguajo Claudio Delgado. En la vereda contraria, la ausencia más notoria también es en el frente de ataque: el goleador Lucas Barrios deberá purgar una fecha de suspensión y Marcelo Barticcioto lo reemplazará por el veloz Rodolfo Moya.

El último antecedente entre ambos fue en la fase regular, cuando los loínos vencieron por 4-3, en un enfrentamiento donde pudieron haber establecido mayores diferencias si no hubiesen bajado la brillante performance que realizaron en los primeros 45 minutos, donde fueron una verdadera avalancha que se fue 4-1 al descanso. Ahora, eso sí, la historia en distinta. En playoffs se han topado cuatro veces y la definición de las llaves siempre ha sido pareja, de hecho cada uno ha ganado en dos ocasiones. Los albos lo lograron en las semifinales del Clausura 2002 y del Clausura 2006, mientras que las dos naranjas son algo más felices, pues significaron vueltas olímpicas: el Apertura 2003 -que significó el adiós de Iván Zamorano con patada en las canillas al árbitro Carlos Chandía, incluida- y el Clausura 2003, en el mismísimo Estadio Monumental. 

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