¿Cómo lo hizo para comer de este plato?
February 22, 2009

Peter Crouch, ese larguirucho centrodelantero inglés que jugara en el Liverpool -ahora lo hace en el Portsmouth-, se hizo conocido por su físico peculiar: una estatura privilegiada (2,01 metro) , pero al mismo tiempo, una delgadez extrema. A eso súmele movimientos poco armónicos, especialmente con el balón en los pies, que le tienen bien ganado el apodo de “Robocrouch”.
Sin embargo, el deporte más hermoso del mundo suele otorgar un poder afrodisiaco a sus hijos predilectos, y a Crouch, quien no es un hombre agraciado en lo absoluto, le cayó este regalo del cielo: una modelo de ropa interior, y tiernos 23 añitos, llamada Abigail Clancy. ¿Cómo lo habrá hecho para conquistarla? Es todo un misterio.
Y “Abby”, quien se hizo conocida en la tierra de los Beatles por un reality de modelos, le sacó provecho a su situación sentimental (y también a su condición de bomba sexy), convirtiéndose en titular indiscutida en el equipo de las WAG’s, esa suerte de selección paralela, compuesta por las esposas y novias del plantel inglés, que se dejaron caer en masa en Alemania durante el Mundial 2006 para acompañar a sus parejas.
Aunque usted no lo crea, “Robocrouch” se ha dado el lujo de patear a esta mujer un par de veces, pero siempre terminó volviendo, cual perro arrepentido. Quizás él mismo está consciente de que nunca volverá a tener algo parecido entre manos, y se plantee, como el gran Alfredo Di Stéfano, ponerle un monumento a la pelota en el jardín de su casa. Porque como dijo el ex delantero de Racing de Argentina de fines de los 80, Claudio “el Turco” García:
“Sin el fútbol, muchos de nosotros seguiríamos siendo vírgenes”

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